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Neuroarquitectura o cómo el espacio afecta a las personas

Por 30 enero, 2018 Sin Comentarios

neuroarquitectura | ArchirentActualmente, la ciencia cada vez se empeña más en conocer nuestro cerebro y todo lo que con él se relaciona además de su complejo funcionamiento. La neurociencia – rama encargada de este estudio – está descubriendo día a día grandes descubrimiento e incluso está asociándolos a diferentes campos como son el marketing o en nuestro caso, la arquitectura.

Sí, la arquitectura también tiene su rincón dentro de nuestros pensamientos, sentimientos y actitudes. En este caso es la neuroarquitectura la encargada de estudiar la relación entre el mundo arquitectónico y la mente.

Es un campo de la ciencia aún en estado embrionario pero que avanza a pasos agigantados. Incluso ya tiene su propia academia de estudio. Todo esto hace que en Archirent nos hayamos fijado en este interesante tema y os queramos dar una pequeña pincelada sobre él ¿Te apuntas?

El estudio de los espacios

Esta es la línea de estudio de la neuroarquitectura: el cómo lo espacios y todo lo relacionado con ellos nos afecta a las personas. En una entrevista del diario Clarín a Christoph Hölscher – catedrático en psicología y uno de los líderes de estos estudios – explica la neurociencia de la siguiente manera: Estudio cómo el cerebro entiende el espacio. Mi propósito es entender, describir y predecir cómo se comporta la gente en los espacios para transmitirles a los arquitectos y diseñadores la manera de mejorar la concepción de edificios”. Es decir, la intención de la neurociencia es saber la reacción del cerebro a diferentes tipos de espacios y, a partir de esa reacción, intentar mejorar la arquitectura de éstos.

Algunos ejemplos.

neuroarquitectura | ArchirentComo podemos ver es un importante paso para esta disciplina ya que según el uso al que esté destinado el edificio a construir, se realizará de una forma u otra. Un ejemplo concreto es la altura del techo. Cristina Sáez en La Vanguardia nos explica un experimento que realizó John Meyers-Levy, profesor de Marketing de la Universidad de Minnesota:

“Éste colocó a cien voluntarios en una sala que tenía tres metros de altura; y a otras 100 personas en una sala con un techo de 2,40 m. Entonces, les pidió que clasificaran una serie de deportes por categorías que ellos debían escoger. Meyers-Levy comprobó que aquellos que estaban en la sala con el techo más alto habían llegado a clasificaciones más abstractas y creativas, mientras que los del techo más bajo optaron por criterios más concretos. Quizás este tipo de techos son muy adecuados para un quirófano, en que el cirujano debe concentrarse bien en los detalles, mientras que techos altos puede que sean más apropiados para talleres de artistas o escuelas”

Otro interesante estudio fue el realizado por Nancy Welles, psicóloga ambiental de la Universidad de Cornell. Los resultados estaban relacionados con las zonas verdes. En estos se podía ver que los niños que – tanto en su casa como en la escuela – tenían mayor concentración si desde la ventana tenían a la vista un parque o alguna zona natural.

Sin duda, este campo va a seguir creciendo e incluso abrirá nuevas vías de trabajo y de investigación para los arquitectos. No sabemos exactamente hasta donde llegará pero seguro que hará que las personas se sientan mejor e interactúen más con el espacio que les rodea en su día a día.

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